jueves, 16 de abril de 2009

Un alivio y un debate entre lectores (Cap. 1.49).


El capítulo de esta semana, como otros muchos, vuelve a partirse en dos: la primera parte, continúa el anterior y la segunda no tendrá final hasta el siguiente. A partir de que Cervantes constata cómo la distribución de la materia en los capítulos es esencial para el entendimiento moderno del género, ya hemos visto que la ruptura argumental es un recurso con el que busca tanto la variedad temática como fomentar las ganas de continuar la lectura.

En la primera parte del capítulo, Sancho consigue, aparentemente, vencer en la argumentación a su amo: si tiene necesidades, no puede estar encantado y se lo puede demostrar si le deja hacer. Don Quijote consiente, en especial para que le saque del apuro en el que se encuentra, porque sabe muy bien lo que le pasa y, en cuanto puede, da su palabra de someterse a la voluntad de quien le lleva.

Es de reseñar cómo Cervantes da tantos detalles sobre la necesidad física que siente el hidalgo, que hace caer el diálogo anterior y el siguiente -de gran carga teórico-literaria ambos- hacia el más crudo realismo. Ya hemos visto lo mismo en otras ocasiones (en especial en la cuestión amorosa), lo que habla de una constante intención irónica del autor al abordar determinados temas, impidiendo que se eleven a tanta altura que arrastre el texto hacia lugares no queridos y jugando, en consecuencia, con el contraste.

Tras estirar el cuerpo y aliviarse, don Quijote habla con Rocinante. Es un párrafo que sirve de transición para que el canónigo se dirija directamente al protagonista e intente convencerle de su locura a partir de un planteamiento artístico que se centra en la falsedad de los libros de caballerías y su peligrosidad, porque pueden acarrear trastornos como los que él sufre.

El discurso del canónigo no está exento de contradicciones. Él mismo confiesa cómo se puede disfrutar con la lectura que condena y las historias de grandes héroes que le recomienda para suplir las novelas caballerescas tampoco están exentas de las mismas falsedades que denuncia en éstas, puesto que el tiempo las ha entreverado de leyenda. De hecho, en época de Cervantes, se debatía sobre la existencia real de alguno de ellos.

Es muy interesante la respuesta que le da don Quijote, en la que mezcla historias novelescas, legendarias y reales, personajes literarios y caballeros reales, poniéndolas todas al mismo nivel. Podríamos ver en estas palabras un debate sobre la existencia real de los productos culturales: las historias caballerescas dependerían, así, de su recepción, no de su fundamentación real o no. En el fondo, el diálogo entre el canónigo y don Quijote es un debate entre lectores con diferente interpretación sobre lo leído, no lo olvidemos. La modernidad de Cervantes se pone, de nuevo, de manifiesto, al abordar esta cuestión desde la recepción de la obra artística.

Como continúa en el capítulo L, dejaremos esta interesante cuestión para el próximo jueves.

29 comentarios:

Abejita de la Vega dijo...

ADELANTO AL COMENTARIO
Me hace ilusión ser la primera...

Comentario al capítulo XLIX del Quijote, primera parte.

Donde se trata del discreto coloquio que Sancho Panza tuvo con su señor don Quijote
Sancho tiene cogido a su señor, su merced bebe, come y responde, luego…de encantamiento, nada de nada. A don Quijote no le convence el argumento, los tiempos cambian las costumbres y vete tú a saber qué clase de encantamientos están ahora de moda. Nuestro hidalgo posee otro razonamiento. Menudo cargo de conciencia, tanta gente necesitada del poder de su brazo y yo aquí en la jaula, vaya cuajo…El buen y leal escudero no se corta, venga déjese de historias y monte al pobre Rocinante .Puesto que no hay animal que más tarde o más temprano no se parezca a su amo, tenemos un rocín tan melancólico como su amo. Sancho promete enjaularse, él también, si no es capaz de liberarle. Don Quijote manifiesta estar dispuesto a obedecer en lo que respecta a su liberación, pero no cree en ella.
Se reúnen con el cura, el canónigo y el barbero. El boyero suelta a los bueyes y el cura, tras los ruegos de Sancho el fiador, suelta a don Quijote. Antes, da la palabra al canónigo de no apartarse, alegando su alta de libertad y la posibilidad de cierto olorcillo, no muy agradable.
Continuará
Un abrazo.
lo hise, lo hise

elena clásica dijo...

Me entusiama la crítica literaria que entablan don Quijote y Sancho sobre la primera parte de la obra. ¿Cuántos mundos de ficción y de realidad encontramos?
La modernidad de la obra, un delirio de grandeza y lecturas diversas.

FERNANDO SANCHEZ POSTIGO dijo...

Ya vais avanzando, se acerca el final de "El Quijote". un abrazo

pancho dijo...

Capítulo XLIX
Sigue S intentando convencer a su amo de que él no está encantado; pues, come, bebe, duerme y responde con buen tino a todo lo que se le pregunta: incluso hace sus necesidades naturales. DQ le responde que hay distintos tipos de encantamientos que hasta pueden cambiar con los tiempos. S, echa el resto cuando le propone que se libere para alegría de Rocinante que está menencónico. Si las nuevas aventuras no salen bien, tiempo habrá de volver a la jaula, esta vez los dos juntos. Por fin, DQ accede a seguir las instrucciones de su escudero para tratar de conseguir la libertad; sin embargo, le advierte que se va a engañar en lo referente a su desgracia.

Llegados al lugar de asueto propuesto por el barbero, S le sugiere al cura soltar un rato a DQ para que al menos pueda hacer sus necesidades; sólo accede cuando recibe la palabra de DQ. S y el canónigo se hacen responsables del hidalgo.

Una vez suelto, después de estirarse, lo primero que hizo fue dirigirse a Rocinante para hacerle un guiño de complicidad con la esperanza de las nuevas aventuras que habrían de venir. Como si el autor quisiera indicarnos que, además de animar a Rocinante que estaba alicaído, la novela iba a tener continuación. Seguidamente nuestro héroe se retira a un lugar remoto a hacer lo que nadie podía hacer por él.

Incide nuevamente el canónigo en el poco atractivo que para él tienen las Novelas de Caballería: se atreven a turbar el ingenio de los discretos y bien nacidos hidalgos. Le recomienda a DQ que abandone su lectura, que dedique sus energías a otra “lectura que redunde en aprovechamiento de su conciencia y en aumento de su honra” como por ejemplo El Libro de los Jueces de la Biblia.

En las siguientes breves intervenciones, DQ resume exactamente todo el largo discurso del canónigo, lo cual agradecemos los lectores que no necesitamos volver a leer lo anterior para enterarnos de su significado.

Un DQ que se va enfadando paulatinamente, le da la vuelta al argumento del canónigo diciendo que es él el que está encantado, pues ha blasfemado al negar la existencia de sus héroes Amadís, Héctor, Aquiles, Ginebra, Lanzarote y otros. Incluso ha osado negar la historia de la linda Magalona, cuya clavija para convertir el caballo, en caballo de madera, se conserva junto a la silla de Babieca. El canónigo no niega la existencia de la clavija pero él confiesa que no la llegado a ver. Asimismo, le reprende por negar la existencia del valiente caballero lusitano Juan de Merlo. Sigue citando caballeros mentados por sus hazañas, de leyenda; mezclando en su discurso caballeros lejanos con otros más cercanos que estaban en boca de todos los ciudadanos por su valor en el combate.

Mucho se admira el canónigo por la tal mezcla de verdad y mentira que hace DQ que incluso saca a colación las hazañas de un antepasado suyo de nombre Guterre Quijada que vence a los hijos del Conde de San Polo. Termina sus razones el prelado de alto rango, poniendo de manifiesto su incapacidad para comprender cómo un hombre de tan buen criterio y entendimiento pueda dar por buenas las sandeces y locuras de los Libros de Caballería.

Manuel de la Rosa -tuccitano- dijo...

Cierto amigo Pedro, estos capítulos últimos de la 1ª parte...parecen que son un anticipo de las telenovelas y las series de tv: un tema se inicia y otro acaba...el debate muy bueno...existe en realidad hoy día algo parecido entre los tipos de literatura que nos ha tocado vivir....Saludos

MAMEN... dijo...

Muy interesanteee¡¡¡¡;)jejejejeje...

TE DEJO UN BESO DE JUEVESSSSS GUAPOOOOO¡¡¡¡¡

Cornelivs dijo...

"En el fondo, el diálogo entre el canónigo y don Quijote es un debate entre lectores con diferente interpretación sobre lo leído, no lo olvidemos."

Me gusta (y mucho) tu interpretación.

Un abrazo.

☼El Rincón del Relax☼ *Beatriz* dijo...

Mi querido Pedro, con un poquito de tiempo vengo a ponerme al día con el preciado Quijote y tu forma tan elegante de ofrecer conocimientos.

Amigo te espero este sábado será un autentico placer dialogar contigo en directo.

Un abrazooo grandee!

Beatriz

Merche Pallarés dijo...

Esta semana no he hecho los deberes. Leeré el capítulo hoy y luego lo comentaré. No he leido ni tu análisis ni los de los comentaristas para que no influencie mi opinión. Besotes, M.

pablo miguel simón dijo...

Gran Cervantes, en lo sublime como en lo escatológico siempre con las palabras adecuadas. Don Quijote, entre sus razones y sus obsesiones, se humaniza sobremanera: el receptor es capaz de percibir al personaje de forma tan cercana que hasta lo puede oler.

Silvia_D dijo...

Llevo dos capítulos de atraso uff!! a ver si estos enanos empiezan el cole y tengo un poco más de tiempo!

Besos y feliz día, Profe

marga dijo...

TRATADO SOBRE EL ENCANTAMIENTO

- LOS ENCANTAMIENTOS Y EL AMOR: !Madre mia! como me recuerdan esos síntomas a los del enamoramiento. Así que lo que nos pasa cuando nos enamoramos es que estamos “encantados”... acabáramos.
- LOS ENCANTAMIENTOS Y EL RITMO INTESTINAL: Sancho sigue erre que erre, para él el buen funcionamiento interno no es solo síntoma de buena salud física, si no también mental
- LA MODERNIZACION DEL PROCEDIMIENTO DE ENCANTAMIENTO: A Juicio de Don Quijote los nuevos tiempos admiten nuevas manifestaciones.
- LOS ENCANTAMIENTOS EN EL MUNDO ANIMAL: Rocinante .. malencolico y triste


- “Se parece a la dueña Quintañona” No hay familia, pueblo o grupo que no tenga
alguna frase que dote de corporeidad a una figura del pasado. Mi abuela decía “es más rara que doña Virinea” vaya usted a saber quien sería la tal Virinea y cual sería su rareza
- Totus revolutus: Don Quijote hace una sopa con la historia, la tradición, la imaginación, la literatura, los mitos, los héroes y su interpretación. El resultado es ese encendido y desconcertante alegato

Gabiprog dijo...

Es apasionante rendirse a esa 'ruptura argumental' cuando te encuentras ante una lectura. Un recurso que atrapa!!

Buen fin de semana.

Alatriste dijo...

En esa afirmación que el canónigo realiza sobre el disfrute de las obras de caballería, tendríamos la misma equivalencia hoy día con las novelas de épica fantástica. A pesar de contar grandes historias, no dejan de ser fantasía, y, aun así, algunos parecen revivirlas como si hubieran sido reales.

POr ejemplo, véase la cantidad de seguidores que el Señor de los anillos acarrea, incluyendo a gente que llega a aprender lengua élfica.

Un saludo.

REIKIJAI dijo...

Pedro: Me gusta mucho tu enfoque...ya lo hemos hablado... te dejo algo que dijo Sainte–Beuve y que comparto.«Esta inestable alianza entre el idealismo entusiasta y el sentido común se da en todas las personas en mayor o menor medida. No es ni siquiera cuestión de edad: uno se acuesta don Quijote y se levanta Sancho Panza».Besitos. Silvi.

Merche Pallarés dijo...

En este capítulo XLIX, vuelven el canónigo y Don Quijo a discutir sobre los libros de caballería... (¡qué pesados!) pero, por lo menos, Sancho ha podido sacar a nuestro Quijo de la jaula para que estire las piernas y haga sus necesidades en ese bello paraje bucólico lleno de ovejas, cabras y vacas...

Sancho, tambien erre que erre , trata de convencer a su amo de que no está encantado sino que le llevan preso con malas artes. Don Quijo dice: “Yo sé y tengo para mí que voy encantado, y esto me basta para la seguridad de mi conciencia”. Sancho quiere que Don Quijo vuelva a montar a Rocinante “que tambien parece que va encantado, según va de melancólico y triste...” (¡pobre Roci!)

“En estas pláticas se entretuvieron el caballero andante y el malandante escudero...” Cuando salió Don Quijo de la jaula, lo primero que hizo es acercarse a Rocinante y “dándole dos palmadas en las ancas (aquí yo veo un conato de zoofília...) dijo: “Aún espero en Dios y en su bendita Madre, flor y espejo de los caballos, que presto nos hemos de ver los dos cual deseamos tu, con tu señor a cuestas; y yo, encima de ti, ejercitando el oficio para que Dios me echó al mundo.” (mmmm..., MUY erótico...).

Despues el canónigo, (pesadito él...) trata de convencer a nuestro Quijo que en la literatura “caballista” (invención mia, pido disculpas...) “¿Y cómo es posible que haya entendimiento humano que se dé a entender que ha habido en el mundo aquella infinidad de Amadises y aquella turbamulta de tanto famoso caballero, tanto Emperador de Trapisonda, tanto Felixmarte de Hircania, tanto palafrén, tanta doncella andante, tantas sierpes, tantos endriagos, tantos gigantes, tantas inauditas aventuras, tanto género de encantamentos, tantas batallas, tantos desaforados encuentros, tanta bizarría de trajes, tantas princesas enamoradas, tantos escuderos condes, tantos enanos graciosos, tanto billete, tanto requiebro, tantas mujeres valientes y, finalmente, tantos y tan disparatados casos como los libros de caballerías contienen?” Luego le recomienda que lea “en la Sacra Escritura el de los Jueces, que allí hallará verdades grandiosas y hechos tan verdaderos como valientes... de la cual saldrá erudito en la historia, enamorado de la virtud, enseñado en la bondad, mejorado en las costumbres, valiente sin temeridad, osado sin cobardía, y todo esto, para honra de Dios, provecho suyo y fama de la Mancha, do, según he sabido, trae vuestra merced su principio y origen”.

Claro que nuestro Quijo no se queda corto, le dice al canónigo “hallo por mi cuenta que el sin juicio y el encantado es vuestra merced” porque no querer ver lo que Amadis significó para el mundo “...será querer persuadir que el sol no alumbra, ni el yelo enfría, ni la tierra sustenta; porque ¿qué ingenio puede haber en el mundo que pueda persuadir a otro que no fue verdad lo de la infanta Floripes y Guy de Borgoña, y lo de Fierabrás con la puente de Mantible, que sucedió en el tiempo de Carlomagno, que voto a tal que es tanta verdad como es hora de dia?” Despues de una retáhila de nombres de caballeros históricos, nos viene a decir “habiendo personas que casi se acuerdan de haber visto a la dueña Quintañona, que fue la mejor escanciadora de vino que tuvo la Gran Bretaña.” (¿?)

(Me estoy extendiendo demasiado, perdonad, pero lo estoy grabando en mi word y estoy TAN contenta de poder hacerlo que no quepo en mi de gozo...)

Luego Don Quijo le habla de los valerosos “españoles Pedro Barba y Gutierre Quijada (de cuya alcurnia yo desciendo por línea recta de varón)”

Tambien hablan de los Doce Pares , de la clavija que está junto a la silla de Babieca “en la armería de los reyes” pero que (el canónigo) al ser corto de vista no la ha visto. Nuestro Quijo le dice que ahí está “metida en una funda de vaqueta, porque no se tome de moho” Sigue el canónigo sin creerse estas historias “ de tantos Amadises, ni las de tanta turbamulta de caballeros como por ahí nos cuentan, ni es razón que un hombre como vuestra merced, tan honrado y de tan buenas partes (¿....?) y dotado de tan buen entendimiento, se dé a entender que son verdaderas tantas y tan extrañas locuras como las que están escritas en los disparatados libros de caballerías.”

Corto y pego. Seguiremos con el L. Besotes, M.

Selma dijo...

Estoy haciendo los deberes, llevo medio capítulo leído... y me están ayudando un montón Tu Post y los comments...

Un beso,cumplidor, Pedro...

Aldabra dijo...

me mantengo al día en la lectura pero siempre voy un poquitín retrasada y por tanto el que toca hoy todavía no lo leí...

pero quería decirte que lo tuyo es vicio, Pedro, leer dos quitojes a la vez me parece... creo que estás perdiendo la cordura como el protagonista... je je je

biquiños,

Antonio Aguilera dijo...

Hola Pedro:
Esta tarde y como maná del cielo vino el subordinado de Orange, y nos volvio a abrir la ventana al mundo que es Internet.
Recién acabamos de subir nuestro comentario correspondiente al viernes de pasión Quijotesca, con su correspondiente foto, que puedes incluir en la colección iconografica quijotil.
Esta semana nos veremos con más tiempo.
Un saludo revulsivo de Antonio y Ojito Saltón.

Carla dijo...

Que bueno! gracias por postearlo!

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

ABEJITA: recibido: así anda don Quijote, entre cogido y suelto... Un abrazo.

ELENA: es asombroso su modernidad, en efecto.

FERNANDO: ya llegamos al final de la primera parte... pero aun queda la segunda. Un abrazo.

PANCHO: bien visto el acercamiento de don Quijote a su fiel Rocinante. Y bien reseñados los puntos esenciales del capítulo, querido amigo.

MANUEL: totalmente de acuerdo. Cervantes hoy haría una parodia de estos géneros. Saludos.

MAMEN: gracias. Un beso.

CORNELIVS: gracias. Un abrazo.

BEATRIZ: no faltaré. Un abrazo.

MERCHE: ya sabes que siempre te espero. Un beso.

MIGUEL: domina todos los registros, como pocos.

SILVIA: nada, nada, mándalos al cole de una vez. Besos.

MARGA: qué divertido tu tratado sobre los diferentes niveles del encantamiento...
Y en lo del totus reolutus, cuánta razón.

GABIPROG: atrapa, desde luego. Sabio Cervantes. Buen fin de semana.

ALATRISTE: hoy sería necesario barrer un poco todos estos géneros. Necesitamos de otro Cervantes... Un saludo.

REIKIJAI: mil gracias por la cita. Besos.

MERCHE: veo que te doy tiempo. Bueno, pesados, pero necesarios, ya sabes... Muy acertados los puntos que comentas... así que sigue con el Word. Te veo ya dominando la informática sin secretos. Besos.

SELMA: me alegro. Besos.

ALDABRA: ya ves, de dos en dos... Besos.

ANTONIO: ¡Pues que viva Orange! Voy a leeros.

CARLA: gracias a ti por leerlo.

Gracias a todos por vuestros comentarios. Un fuerte abrazo.

Abejita de la Vega dijo...

Comentario al capítulo XLIX del Quijote, primera parte.

Donde se trata del discreto coloquio que Sancho Panza tuvo con su señor don Quijote

Sancho tiene cogido a su señor, su merced bebe, come y responde, luego…de encantamiento, nada de nada. A don Quijote no le convence el argumento, los tiempos cambian las costumbres y vete tú a saber qué clase de encantamientos están ahora de moda. Nuestro hidalgo posee otro razonamiento. Menudo cargo de conciencia, tanta gente necesitada del poder de su brazo y yo aquí en la jaula, vaya cuajo…El buen y leal escudero no se corta, venga déjese de historias y monte al pobre Rocinante .Puesto que no hay animal que más tarde o más temprano no se parezca a su amo, tenemos un rocín tan melancólico como su amo. Sancho promete enjaularse, él también, si no es capaz de liberarle. Don Quijote manifiesta estar dispuesto a obedecer en lo que respecta a su liberación, pero no cree en ella.
Se reúnen con el cura, el canónigo y el barbero. El boyero suelta a los bueyes y el cura, tras los ruegos de Sancho el fiador, suelta a don Quijote. Antes, da la palabra al canónigo de no apartarse, alegando su falta de libertad y la posibilidad de cierto olorcillo, no muy agradable.
Nuestro hidalgo se estira y se dirige, esta vez, a su Rocinante, flor y espejo de los caballos. Con la ayuda divina volverán a cabalgar, atribuyendo el mismo deseo al viejo rocín, no sé yo…Y llega el momento tan esperado, el enjaulado se aparta y vuelve más aliviado.
El canónigo se extraña del bonísimo entendimiento del loco, cuando no trata de caballería. Sentado en la hierba, recrimina al mismo tiempo que demuestra no haber dejado sin leer una sola de las novelas de caballerías publicadas. Comienza la reprimenda: “¿Es posible, señor hidalgo, que haya podido tanto con vuestra merced la amarga y ociosa letura…?”A continuación pasa revista a toda la erudición caballeresca del falsísimo sermoneador: Amadís, el emperador de Trapisonda, Felixmarte de Hircania, palafrenes, doncellas andantes, sierpes, endriagos, gigantes, princesas enamoradas, escuderos condes, enanos graciosos, mujeres valientes… ¡Vaya empanada libresca y caballeresca! Está leyéndolos tan a gusto cuando, de repente, ¡zas! ¡A la pared va el tomo! Y no arroja el peor sino el mejor. Estamos ante una relación de amor-odio.
¿Y qué debe leer un bien nacido y discreto hidalgo de la Mancha? Para contestar a esto, el sermoneador le propone algo de las Sagradas Escrituras, como no y comienza una relación de personajes históricos: Viriato, César, Aníbal, Alejandro Magno, Fernán González, el Cid…Ésa sí sería una lectura digna de un buen entendimiento. Mas… huiría del fuego y caería en las brasas, porque de muchos de ésos la Historia sabe muy poco y, en compensación, han sido tan literaturizados que tienen más de héroes ficticios que de personajes históricos. Pensemos en el Cid…
Don Quijote resume lo que para él es una blasfemia y fuerza al canónigo a confirmarla: no ha habido caballeros andantes en el mundo, los libros de caballerías son falsos, mentirosos, dañadores e inútiles para la república, no ha habido Amadís ni ningún otro caballero andante, los libros me han vuelto el juicio, por ello estoy en la jaula y, en conclusión, debería leer libros verdaderos.
Y el hidalgo da la réplica, con toda su empanada libresca y caballeresca. Amadís, Guy de Borgoña, lo de Fierabrás, Guarino, Mezquino, el Santo Grial, Tristán, Iseo, Ginebra, Lanzarote, la dueña Quintañona, Magalona… El canónigo se queda admirado, éste ha leído más que yo, que ya es decir…Y, como don Quijote se ha metido en temas que le gustan, entra al trapo y responde al discurso quijotesco con precisiones acerca de los Doce Pares de Francia y una clavija ...Se han juntado dos puntillosos.
Don Quijote no debe creer tanto disparate…
Un abrazo para Pedro y todos los paseantes.
En mi blog pongo unas imágenes quijotescas, un trabajo de unos "sanchicos"que no son mis alumnos pero... No preciso su origen,por aquello de "gato escaldado del agua fría huye" . Puedes usarlas como imágenes quijotescas.

impersonem dijo...

Pedro, yo me incorporé ya avanzada esta vuestra aventura de lectura y análisis del Quijote, de los capítulos que he leído este es el que más me ha gustado...

En primer lugar veo a un Sancho totalmente leal a Don Quijote, y eso no abunda en las relaciones sociales.

En segundo lugar me gusta el trato de Don Quijote a Rocinante, me gusta la gente que trata bien a los animales.

En tercer lugar veo un buen "repaso" de Cervantes, en el cambio de impresiones del Canónigo y Don Quijote, de todo lo que, a través de los libros, nos han contado sobre historia y mitología y de la cantidad de metiras que se han interpolado en ellos...el Canónigo defiende su visión apoyando su argumento en libros "canónicos", defendiendo la verdad de éstos en contraste con los de caballería, y Don Quijote defiende a ultranza las verdades de estos últimos... cuando, en mi humilde forma de ver las cosas, son todo lo mismo, historia y religión, religión y historia, mezclados para engañar al vulgo y dominarlo...

Me quedo con esta frase para apuntalar mi argumento:"Admirado quedó el canónigo de oír la mezcla que Don Quijote hacía de verdades y mentiras, y de ver la noticia que tenía de todas aquellas cosas..."

Tal vez la frase que alguien dijo de "que la historia es algo que no sucedió contado por alguien que no estuvo allí", no sea un disparate sino un gran acierto.

No sé si Cervantes tiene una doble intención cuando dice "...de los discretos y bien nacidos hidalgos", no sé si hay un cierto grado de ironía sobre los "Fijosdalgo" (hijos de algo).

Pedro, leyendo este capítulo se me ha metido una idea en la cabeza, no sé si por encantamiento, de que el Quijote es un viaje del loco y del cuerdo que siempre van con cada uno de nosotros hacia nuestro interior para mirar y analizar desde adentro, desde los inmaculados tuetanos, libres de lecciones y filtros, la realidad que nos han contado y nos hemos creído... pero yo habito en la locura y tal vez este pensamiento mío no sea acertado, aunque yo esté convencido.

Abrazos.

Antonio Aguilera dijo...

EA!!, ya vino el "tío reponeinterneses" y pude leer los comentarios de los colegas aquejados de febril-locura quijotesca.

Aprecio y concuerdo con tu opinión de que Cervantes sabe dosificar la materia en los capítulos para el buen entendimiento del género, y como usa (continúas diciendo) la ruptura argumental buscando la variedad temática y al mismo tiempo incentivar las ganas de seguir leyendo.

Suyo aftsmo, revulsivo y lateral. Se me cuide Sr.Pedro.
¿No estará aquejado de lo que Aristóteles definía como bilis negra?.

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

ABEJITA: como ya lo comenté en tu blog, ahorro el trabajo. Sólo quiero remitir aquí a los lectores al tuyo para ver las oportunas imágenes.

IMPERSONEM: feliz incorporación, sin duda. Buenos comentarios y bien visto el trato a los animales: Cervantes muestra su atención en estos gestos.
En cuanto al pensamiento final, acertadísimo, sin duda.

ANTONIO: bilis, negra, gris y de colores. Gracias por su preocupación.

BIPOLAR dijo...

¿Será posible que la referencia histórica del Cid está ligada a Valencia en vez de a Burgos?
(otra cosa es que no me extrañe)

dice el canónigo:
"ea en la Sacra Escritura el de los Jueces; que allí hallará verdades grandiosas y hechos tan verdaderos como valientes. Un Viriato tuvo Lusitania; un César, Roma; un Aníbal, Cartago; un Alejandro, Grecia; un conde Fernán González, Castilla; un Cid, Valencia"...

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

BIPOLAR: hay que reconocer que a mí tampoco me extraña. El Cid es más de Valencia que de Burgos. De aquí salió al destierro, allí encontró un principado.

Asun dijo...

Muy inteligente la forma de Sancho de querer hacerle ver que no está encantado puesto que tiene ganas de comer, de beber, responde a lo que le preguntan…, pero DQ es hueso duro de roer, aunque por dejarle contento dice que accederá a salir de la jaula si él así lo quiere.

Se ve aquí a un Sancho dispuesto a hacer lo que sea por su amo, con una gran lealtad y que no le gusta un pelo lo que le están haciendo el cura, el barbero y el canónigo.

Eso es un amigo, y lo demás son tonterías.

Besos

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

ASUN: aun así, Sancho no olvidará su ganacia. Besos.