miércoles, 20 de octubre de 2010

Nuevos tiempos.


La caída del bloque comunista en la etapa central de la postmodernidad y la posibilidad de una refundación del capitalismo para favorecer su rostro humano por las mismas fechas fue el logro histórico más evidente de esa época, que propugnaba la superación de los conflictos ideológicos y sociales  protagonistas de la historia desde el siglo XVIII. No conseguir una propuesta integradora, no fabricar un peso que equilibrara la balanza ideológica  tras la caída del muro de Berlín con la consecuencia del avance de las ideas neolibarales de un fuerte componente conservador basado en leyes del mercado que más parecían fe ciega en que éste siempre puede regularse a sí mismo de forma escasamente traumática y el desarrollo del terrorismo internacional a partir de los antiguos focos de tensión justificados ahora con tintes  de integrismo religioso -usados por  algunos gobiernos para imponer medidas de seguridad extremas o desarrollar conflictos bélicos- como consecuencia de que el nuevo orden no podía satisfacer por igual a todas las regiones del planeta, su mayor fracaso.

La aparición de las claves del pensamiento postmoderno buscaba dar solución a la situación mundial de mediados del siglo XX, pero no ha servido para principios del siglo XXI. La ruptura de la dinámica de bloques y viejas ideologías que chocaban entre sí sin acoger al individuo más que como parte de un colectivo era una necesidad. Pero la consecuencia no buscada -aunque, en cierto modo, esperable- es la que vivimos desde hace una década puesto que la utopía postmoderna fracasó quizá por demasiado ingenua: un neoliberalismo triunfante y soberbio que se ha hecho con  el sello de calidad, como si fuera la única opción viable y de sentido común y que se ha acogido a la ruptura de fronteras que ha implicado la globalización para tener más peso que los gobiernos nacionales a los que marca directrices de obligado cumplimiento a través de organismos internacionales y de grupos de presión so pena de destruir su tejido económico en caso de desobediencia; países que tenían una fragilidad social desde su fundación, muy alejados de la forma de entender la historia que predomina en occidente y que se han visto inmersos en guerras civiles en las que se han sumado conflictos económicos, sociales y religiosos y que han caído bajo el control de castas inflexibles que se sostienen a partir del integrismo y el fanatismo de parte de la población, del siempre  peligroso victimismo histórico y de la internacionalización de los conflictos que no se proponen ni siquiera como soluciones globales sino como guerras de terror contra el enemigo que acaban sufriendo siempre la población civil de otros países y del propio que los origina; pérdida de peso de los organismos internacionales, excepto los que sirven a las grandes potencias como herramienta de control financiero, usados todos ellos casi siempre para servir intereses económicos;  la práctica desaparición de cualquier ideología que sirva como propuesta equilibradora de todo lo que nos ha llevado a estos conflictos internacionales o a la presente y profunda crisis económica y cuyos restos en algunos países se parecen más a propuestas populistas con fuertes tendencias personalistas que a verdaderas claves alternativas, mientras que la llamada socialdemocracia -procedente de la evolución del antiguo socialismo de los países democráticos occidentales- no es más que una versión del liberalismo progresista decimonónico.

Viviremos una época convulsa hasta que surja una propuesta ideológica que aporte equilibrio frente al neoliberalismo triunfante por su adaptación a las nuevas circunstancias históricas y por su extensión en las sociedades occidentales. La sociedad civil occidental está ausente, por ahora: atemorizada ante la evidente tendencia al recorte de logros que habían constituido la llamada sociedad del bienestar, oscila entre el motín intermitente sin red que lo sostenga y le dé mayor alcance y la aceptación resignada de todo lo que se le viene encima por el miedo a que, de no aceptarlo, la vida más o menos cómoda que ha disfrutado hasta ahora, empeore. En las elecciones castiga a los gobiernos -sean de la ideología que sean- o se abstiene sin que esta abstención sea activa, con lo que aparecen con fuerza grupos extremistas que se aprovechan del temor  generalizado con mensajes xenófobos y de exclusión del diferente de fácil digestión en las circunstancias actuales. Preocupante.

27 comentarios:

modernidad de castañera dijo...

Podeis compararme con la anterior.
al menos en la vestimenta nos separan más de .... Cuantos años?

Myriam dijo...

¡volviste a retomar esta serie que tanto me gusta y que nos es taaaan necesaria para entender nuestro mundo actual y hacia dónde vamos!.

Espero por el bien de la humanidad que de nuestros pensadores y hombres de ciencia (ya que de nuestros políticos no podemos esperar eso) surja esa propuesta ideológica que aporte equilibrio dadas las nuevas circunstancias históricas.

Un abrazo

Myriam dijo...

PD. Excelente la foto con la guarda helénica.

Myriam dijo...

(todo un mensaje en sí misma)

impersonem dijo...

Creo que tu análisis es sumamente acertado... tal vez llamar neoliberalismo a lo que está pasando ahora es quedarse corto, yo lo llamaría ultraliberalismo... y entre éste y la tecnocracia de manual, ambos al servicio de la ocura finanza (verdadero poder en la sombra), que no es lo mismo que la economía real de producción, comercialización y consumo, nos van a llevar, a los curritos de abajo, a la esclavitud laboral. Para que esa esclavitud no se produzca, la masa social no sólo tiene que patalear o armar una huelguita de vez en cuando, es necesario organizarse y unirse para cambiar las teorías y estructuras que rigen la economía (el peligro está en la alta finanza, o sea, en el papel y en el plástico que crean dinero ficticio vía credito)...

La ideología sólo puede resucitar desde la base, de forma organizada, y utilizando los medios que están a su alcance, pero para eso primero ha de cambiar la ideología personal de quienes conforman esa base social, es necesario pasar del "no se puede porque ellos tienen más y hacen lo que quieren" al "se puede porque nosotros somos más, y eligen las mayorías"... dicho así sé que suena a ingenuidad, pero sé que se puede hacer... la argumentación sería larga, no sé si con lo dicho se me entiende.

Me ha gustado esta entrada mucho Pedro, creo que todo es política y que a todos nos debería interesar mucho la política. La afiliación a los partidos políticos, cada cual al que crea conveniente en relación a su ideología, es barata, y estoy convencido de que estando dentro de ellos, con las ideas bien claras, sería más fácil cambiar las cosas que quejándonos de lo que hacen... igual pienso de la afiliación a los Sindicatos... si queremos que las cosas sean diferentes busquemos la fórmula o forma de que nuestras propuestas, nuetra voz y nuestro voto tengan el mayor valor posible...

Abrazos.

Lola dijo...

Este nuestro mundo, que parece se ha vuelto loco. No damos un paso adelante cuando retrocedemos años luz.... Que fuerte y que real tu entrada. Un beso

Cornelivs dijo...

Y tan preocupante, amigo, y tanto. Evitemos su proliferación,

Estupenda radiografia de lo que pasa por el mundo, amigo.

Un abrazo.

Anónimo dijo...

Buenas noches, de nuevo, profesor Ojeda:

Leeré despacio su entrada, pero lo haré mañana. Esta noche no conseguiré nada más que preocuparme por una situación que tiene difícil solución.
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En cuanto a la fotografía de las castañeras que nos trae Miguel Vivanco, decirle que ni la una ni la otra son auténticas de Burgos.
La de carne y hueso, antes de que llegue la noche, se habrá puesto una ropa que abrigue de veras, adaptada al frío de la Ciudad.
Sobre la de bronce, nada parecida a la castañera que yo conocí, que era alegre, y con rasgos redondeados.
Y si le caías simpática, te ponía dos castañas más en el cucurucho.

Saludos. Gelu

mojadopapel dijo...

Estupenda entrada Pedro,tenemos que crear conciencia social..es el primer paso, no mirar nuestro ombligo y observar nuestro alrededor, ser conscientes del inmovilismo que nos atenaza, ser críticos y autocríticos y capaz de defender no ya nuestro criterio, sino nuestra acción.Impersonem tiene razón, si queremos podemos.

Ibso dijo...

Ser no es tener, tener no es querer y querer, en muchas ocasiones, es una cuestión de fe (o de crédito).

Una cadena es tan fuerte como el más débil de sus eslabones. Nuestro sistema económico era un gigante con pies de barro y lo malo es que pretende volver a serlo.

Si lo consigue, nosotros seremos más esclavos que antes.
Un saludo, Ibso

Merche Pallarés dijo...

¿Qué vengo diciendo desde hace años? Que la globalización es muy nefasta para los "curritos" y que deberíamos unirnos y rebelarnos ya que LOS CIUDADANOS somos la mayoría. Una forma de hacerlo, como lo vengo diciendo cuando surge la ocasión, es no pagando los abusivos recibos de luz, agua, etc. pero TODOS no solo unos cuantos; NO comprando lo que nos obligan a comprar (caso del TDT, aparato especial para controlar la luz, etc. etc.); boicoteando productos de multinacionales fabricados por niños/esclavos de India, China, o Bangladesh; NO comprando "marcas" (¡menudo timo!) En fin, tenemos muchísimas maneras de rebelarnos si estuviéramos unidos... pero bien se han cuidado los globalizadores de tenernos separados y atontados. Buen post.
Besotes indignados, M.

Ele Bergón dijo...

Es muy muy preocupante y estoy de acuerdo con Merche, somos los CIUDADANOS, los que debemos rebelarnos contra todo esto que tan bien has analizado, pues hacen con nosotros lo que quieren, cuando quieren y como quieren y nosotros dejamos que nos manejen a su antojo.
Saramago proponia votar todos en blanco. Si esta sociedad no sirve deberiamos crear otra, el problema es ¿como?

Hace unos diez años estuve en Bielorrusia y alli una amiga me decia que habria que coger lo bueno que tenia el comunismo y lo bueno de capitalismo para hacer una sociedad mejor. Es complicado, pero analisis como el tuyo pueden servir para que los CIUDADNOS empecemos a pensar. Tambien escucher a Jose Luis Sampedro decir que lo importante es protestar y protestar y ser libre en el pensamiento. ¿ Lo conseguiremos alguna vez?

Un abrazo

Luz

Montserrat Sala dijo...

Y tan preocupante profesor. Nadie sabe como salir de ese atolladero, en el que estamos metidos todos, hasta el cuello.
Magnífica cronica social, nos manda hoy, para que la leamos con atencion, y nos encerremos todos en el cuarto de pensar. (que es lo que hace mi hija con mis nietas, cuando se portan mal) Frios saludos desde Barceona.

Hernando dijo...

Me encanta la foto, es una valla pero en realidad es el laberinto en el que vivimos hace tiempo, entramos, participamos, opinamos, vivimos, pero parece que hoy en día nadie sabe salir de él. Protestar? Pensar? Hostigar? Filosofía? Moralidad? Sociedad? ONG? pero si al ciudadano, con hipotecas, paro, crisis, empleo nos tienen cogidos por las gónadas.

XuanRata dijo...

Quien nos iba a decir cuando desde el liberalismo se criticaba al estado intervencionista que en realidad no hay nada más intervencionista que el mercado. Qué cosas.
En España y otros paises de nuestro entorno se ha producido un golpe de estado y no parece que se haya armado mucho revuelo. Ahora los golpistas no llevan bigote ni tricornio, pero no nos engañemos, sus modales son igual de groseros.

jg riobò dijo...

Sin remedio.
El laberinto de la imagen hace que sobren las palabras.

Myriam dijo...

Invito a tus comentaristas que lean o releean el magnífico análisis tuyo de la Película AGORA que hiciste en 6 entradas en el que A. Amenabar, plantea una salida.

http://laacequia.blogspot.com/search/label/%C3%81gora

Goathemala dijo...

Lo que dice Myriam es cierto. Antes de verla te leí y la aproveché el doble.

Regresando al tema de la entrada. Es lo que tenemos, Pedro. Quiero decir no podemos esperar más de unas ideologías del XIX o del XX (fascismo) por muy revisadas que estén para operar con ellas los problamas de XXI.

Yo no creo en el fin de las ideologías pero si tengo recelo a la nueva que surga para intentar resolver los problemas tan complejos de hoy en día.

Un abrazo.

elisa...lichazul dijo...

estamos en la curva baja Pedro, ya volverá a retomar su altura
los ciclos siempre repiten sus patrones, la historia lo demuestra
quizá esté en nuestro adn siempre en pugna siempre en constante fluctuación

besos Profe
tenga un excelente día

Natàlia Tàrraco dijo...

La greca, símbolo antiquísimo me parece una buena imagen para sugerir lo infinitamente interminable, baja y sube, continua, hasta...
Estamos en la parte baja de la greca, la de las ideologías ultraconservadoras, otra vez, pero nunca es lo mismo. Lo de la escalera de caracol me parece muy acertado, gira sobre sí misma pero en planos distintos.
De algo nos ha de servir la história ¿para repetirla? !Culpables!: inmigración, gitanos, musulmanes, "diversos" y agárrate a los fanatismos de todo tipo para salvarte. Suena, ya lo creo, a canción antígua.
No podemos resignarnos y si lo hacemos, no nos quejemos.
Un !ave! y ánimos.

rubo dijo...

La vida son ciclos, y dado el predicamento que tienen ahora los radicalismos, temo que estemos abocados a una crisis prolongada, sino a una guerra.
Saludos.

Mª Antonia dijo...

Querido Pedro:
Yo tampoco soy optimista con estos "nuevos tiempos". No por ser nuevos, son buenos o mejores que los pasados. Como apunta "Rubo", creo que vamos camino de la 3ª Guerra Mundial.

(Siempre suelo volver a La Acequia en busca de sensatez)

Un abrazo.

Fernando López Fernández dijo...

Hola Pedro:

Yo creo que estamos ya tan "desestructurados" que es complicado que surja una ideología o manera de hacer las cosas de forma más equilibrada o sostenible. Aún así hay que seguir buscando.

Un saludo

Paco Cuesta dijo...

Nueva propuesta ideológica.¿Seremos capaces?
En las elecciones no castigamos a los gobiernos, si acaso un ligero cachete.

Neogeminis dijo...

Creo que, más tarde o más temprano, hacia allá vamos!

Un abrazo!!!

Neogeminis dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
MariluzGH dijo...

Todo es cíclico y pendular. Dificilmente nos adaptaremos a nuevas formas de vida, el estado de bienestar se nos está rompiendo por los mismos que la crearon y no hay buenas perspectivas... el retroceso del péndulo nos pilló a todos tan erguidos, tan subidos a la pompa de jabón que inevitablemente hemos caído aún más bajo de donde habíamos partido...

Profunda y necesaria reflexión, Maese Pedro

dos abrazos y un beso