viernes, 2 de enero de 2009

El debut teatral de Camila (Cap. 1.34)


Cervantes quiso distribuir la materia de la Novela del Curioso impertinente en cuatro -no en tres- capítulos:

- en uno, nos anticipaba la reacción de todo lector que accedía al manuscrito o lo oía leer y nos creaba la suficiente curiosidad para que no saltáramos algo tan ajeno a la trama principal, en apariencia;

- en el segundo, iniciaba la lectura de la novela, planteándonos la situación hasta un punto en el que todo se complica de forma que no podemos adivinar la continuación;

- en el tercero, se nos narra la solución de esa complicación argumental pero, en las pocas líneas finales, se nos hace saber que habrá un giro inesperado, lo que nos hace buscar el final;

- en el cuarto (que veremos la próxima semana), consigue algo que parecía imposible al inicio de esta novela intercalada: que nos moleste volver a la trama principal del Quijote, es decir, que la ficción leída en el manuscrito domine a la ficción protagonizada por quienes nos venían acompañando desde que concitaron sus fuerzas en la sierra para hacer volver a don Quijote a su casa.

Obsérvese la potencia literaria con la que ha jugado Cervantes, que merecería un capítulo en cualquier libro de teoría de la recepción artística: nosotros, lectores, nos embarcamos en una aventura que nos hace olvidarnos de nuestra vida cotidiana (recordemos que el mismo Cervantes nos llama lectores ociosos, es decir, lectores que usan la lectura para entretener el ocio y apartar las preocupaciones diarias) para seguir a unos personajes que terminan leyendo una novela que nos arrastra como lectores en segundo plano hasta que nos olvidemos de la historia que veníamos siguiendo desde hacía tantas páginas. Una pirueta sólo reservada para los grandes novelistas, por supuesto.

Como no valoraremos de forma global esta novela intercalada hasta su final, señalemos aquí algunas cuestiones de su trama, cuyo desarrollo maneja con sutileza Cervantes para apartarnos de la ortodoxia de la modalidad narrativa a la que pertenece.

Cuando creíamos que la historia la gobernaban los dos amigos florentinos, de pronto se nos crece la figura de Camila, mujer de Anselmo y amante de Lotario.

La pasión amorosa en la que ha caído desarrolla su inteligencia, la libera de la obediencia a su marido según marcaban las convenciones de época, y la lleva a fabricar toda una escena ingeniosa y teatral para engañarlo. Como sabe que no hay forma de justificar con palabras todo lo sucedido y, en especial, lo dicho por Lotario a Anselmo tras sufrir un injustificado ataque de celos, recurre a la ficción escénica y prepara una obra en representación única para un único espectador.

No es la primera vez que hemos aludido a la importancia del teatro en el Quijote en los motivos seleccionados, caracterización de personajes y algunas escenas. Tampoco será la última.

Camila, como Dorotea, es una magnífica actriz y su representación es tan verosímil que deja a su marido contento y satisfecho de su fidelidad. Con ello, ha conseguido arreglar lo que Lotario había estropeado.

Pero esta no es la conclusión de la historia, porque Cervantes sabe que tras un primer final nada sorprende al lector más que otro que cambie el curso de los acontecimientos.

Lo veremos en el capítulo XXXV, el próximo jueves. Hablaremos también de cómo ha conseguido escapar Cervantes de los modelos narrativos de esta novela y de cómo supera también la cuestión tópica de la fragilidad de la mujer para girar ambas cuestiones hacia un planteamiento más moderno.

25 comentarios:

Manuel de la Rosa -tuccitano- dijo...

Desde luego... demasiado valor le da Cervantes a la mujer para la épcoa que corre... ciertamente siempre la tuvo, pero nuestro orgullo machista generación a generación nos ha impedido reconocerlo... pro ventura corren otros vientos...

Ahi queda o va quedando muestra de ello, no se puede jugar ni tentar a la suerte... Saludos

Anónimo dijo...

En vista del cariz que tomaban los acontecimientos, Camila le manda un mensaje a su marido donde le conmina a regresar a la mayor brevedad, so pena de irse a casa de sus padres. Ante la perspectiva, tan poco halagüeña, de dar con sus huesos en casa de los suegros – a vuelta de emisario – le contesta que no es menester tal traslado, pues volverá en breve a casa: la misma que él ha llenado con la pérdida de su reputación y fama y que al fin y a la postre le va a costar la vida, como ya se nos anuncia al final del capítulo, que no del cuento de la impertinente curiosidad que continúa.

Indecisa y confusa tenemos a Camila por no saber a qué carta quedarse: la elección de cualquiera de ellas venía aparejada de turbulencias sentimentales. Según el narrador nos aclara, eligió la peor, es decir, permanecer en casa: no huir de Lotario por miedo “al qué dirán.” A continuación, vemos como éste despliega un amplio abanico de artes amatorias que ni D. Juan. Se nos dice que Lotario lloró, rogó, ofreció, aduló, porfió y fingió. Sólo sucumbió la fortaleza cuando puso en liza su última y definitiva arma: el halago y la adulación de su belleza; dando por bueno el dicho que a la pasión amorosa sólo se le vence huyendo de ella.

Al regreso de Anselmo, su amigo pone sobre el tapete una jugada maestra al, engañándole, decirle que su mujer ha salido airosa del largo asedio y repetidos ataques a los que ha sido sometida; cuando en realidad Camila ya está enamorada de Lotario. Jugada maestra que se manifiesta en los dos sonetos de bella factura que Lotario, supuestamente, le dedica a su “Clori” que no le corresponde. Estos sonetos, gracias al engaño, cumplían el triple objetivo de: halagar a Camila, honrar a Lotario a ojos de Anselmo y, al mismo tiempo, son un eslabón más en la cadena de la deshonra de Anselmo.

A continuación, sucede una conversación entre mujeres por la que parece que no ha pasado el tiempo. Dos maneras de concebir las relaciones amorosas, no tan distantes una de otra, donde el final es el mismo, sólo cambia el procedimiento. Mientras Camila confiesa a su criada, Leonela, la pesadumbre que siente por haber estado demasiado presta en ceder al acoso de Lotario: afirma que “lo que cuesta poco, se estima menos”; Leonela sentencia que “lo que se da rápido, se da dos veces.” Es decir, que donde una siente remordimientos por el “qué dirán.” La otra concluye que ya no hay vuelta atrás. Una vez sucumbido al amor, sólo queda asegurarse de que éste es de ley. Para medir su valor, propone un abecedario completo de cualidades positivas.

Un día, Lotario ve salir de casa, embozado, al amante de Leonela. En un ataque de celos, creyendo que se trataba del otro de Camila, le faltó tiempo para ir con el cuento a Anselmo a quien le propone espiarla desde detrás de unos tapices. Arrepentido de venganza tan cruel, decide contárselo a Camila que a su vez le confiesa su incapacidad para reprender a Leonela, segura como se siente al ser conocedora del affaire con Lotario.

Estando las cosas tan liadas como están e incapaz Lotario de desenredar la madeja, le pide consejo a Camila para salir airosos del embrollo. Ella, puesto que “tiene la mujer ingenio presto para el bien y para el mal más que cualquier hombre”, urdió un plan, que ni la mejor comedia de enredo lo hubiera mejorado, con momentos de gran altura dramática: “Limpia entré en poder del que el cielo me dio por mío, limpia he de salir dél; y, cuando mucho, saldré bañada en mi casta sangre, y en la impura del más falso amigo que vio la amistad en el mundo.”, donde se masca la tragedia. Siempre con el objetivo final de que la honra de Anselmo quede intacta. Que Anselmo no les moleste en su relación y que al mismo tiempo piense que tiene en casa un modelo de honestidad, así como que Anselmo no se vengue de Lotario. Sin embargo, como la mentira tiene las patas cortas y la rueda de la fortuna no siempre gira a favor, se hizo pública toda la trama costándole la vida al principal urdidor, como ya se nos anuncia al final del capítulo y cuyo desenlace cierto se hace de rogar y seguramente ya conoceremos la próxima semana. pancho

DianNa_ dijo...

He hecho una entradita para el Quijote :)
Estoy algo disipada con tanto festín y rollos y cansada, estoy mayor, necesito la rutina.

Sí que es verdad que me había olvidado que estaba leyendo el Quijote, el curioso este me sacó de situación qué cosas...

Besos, profe ;D

SELMA dijo...

Sea como sea siempre "Cherchez la femme"!

Por cierto el gorro del "Père Noël" que has tomado "prestado" de un balcón vecino se asemeja de manera extraña al que tenía en la cabeza nuestro Quijote ..."un bonetillo colorado, grasiento, que era del ventero..." Sólo por lo de colorado, el que lleva tu acompañante está impoluto...

He hecho lo que he podido... Comentando...

Un beso, mi Profe!

fernando dijo...

ya veo que Papa Noel te devora jajaja, menos mal que "El Quijote" no sabía de Papas Noelesjajaja

un abrazo.

Mónica dijo...

hola profe!!! Vine a desearte feliz año 2009!!!!

Lo mejor para ti en este año.

bsss

Merche Pallarés dijo...

Divertida la foto... Despues de los fantásticos análisis que habeis hecho tu y Pancho, solo me queda decir que en este capítulo lo que me ha llamado la atención es que Cervantes se regodea con las metáforas. Cuando Lotario está presto a "apretar el cerco a aquella fortaleza... no hay cosa que más presto rinda y allane las encastilladas torres...". Cuando Lotario le dice a Anselmo "...has pasado el mar de las dificultades... ni quieras hacer experiencia con otro piloto de la bondad y fortaleza del navío que el cielo te dio en suerte para que en él pases la mar de este mundo, sino haz cuenta que estás ya en seguro puerto y aférrate con las áncoras de la buena educación...". Tambien me ha gustado la descripción que hace Leonela del amor " porque el amor, según he oido decir, unas veces vuela y otras anda: con este corre y con aquél va despacio; a unos entibia y a otros abrasa; a unos hiere y a otros mata..." Luego Leonela confiesa "porque el amor no tiene otro mejor ministro para ejecutar lo que desea que es la ocasión: de la ocasión se sirve en todos sus hechos, principalmente en los principios. Todo esto sé yo muy bien, más de experiencia que de oidas...". Me llamó la atención lo de "las cuatro eses" (sabio, solo, solícito y secreto) "que dicen que han de tener los buenos enamorados" Leonela sigue diciendo que Lotario tiene no solo las cuatro eses "sino todo un abecé entero... agradecido, bueno, caballero, dadivoso, enamorado, firme, gallardo, honrado, ilustre, leal, mozo, noble, honesto, principal, quantioso, rico y las eses que dicen, y luego, tácito, verdadero. La x no le cuadra, porque es letra áspera; la y ya está dicha; la z, zelador de tu honra". Estupendo capitulo pero ya veo que en el siguiente entran de nuevo los personajes de verdad ¡a ver cuándo acaba la novelita! Besotes cervantinos, M.

Mamen dijo...

Pero chiquillo, te has puesto a Papa Noel de gorroo??? jajajaja:))
Uuuiiisss, menuda fotooo¡¡;))
Lo cierto es que un libro, te lleva a vivir situaciones que cada uno puede interpretar de muchas formas, según su estado anímico..
Te sigoooo;)))

UN BESOOOTEEEEE PEDROOO¡¡¡

pablo miguel simón dijo...

Hay muchas facetas en las que Cervantes no era manco: la capacidad de sorpresa se fundamenta en un buen conocimiento del público al que se dirige, para quien confecciona esos ricos platos argumentales. Gracias por este roscón, que todavía nos guarda su sorpresa.

Lazarillo en América dijo...

Feliz 2009 // Joieux 2009 // Happy 2009 // Feliç 2009 http://www.lastfm.es/music/Rain%27s+Embrace

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

MANUEL: aun queda mucho que caminar. Saludos.

PANCHO: extraordinaria síntesis, con acierto en el enfoque en las mujeres. Veremos cómo lo soluciona todo Cervantes la próxima semana...

DIANNA: vista, leída y comentada. Doy cuenta en la próxima entrada. Besos.

SELMA: has hecho mucho. Siempre la mujer en medio... Un beso.

FERNANDO: en aquella época, Cervantes ni podía imaginar esta invasión de ahora. Un abrazo.

MÓNICA: Gracias. Te de seo lo mismo.

MERCHE: todas esas expresiones recogen juegos metafóricos del amor que venían desde la Edad Media y a la que eran muy dados los escritores y ciertos jóvenes de clase alta en sus juegos. Me gusta cómo te fijas en el lenguaje. Besos.

MAMEN: me lo puse: me sorprendió y se me echó encima. Gracias por seguirme. Un beso.

PABLO: queda menos para descubrirla. En efecto, Cervantes era un maestro en la distribución del suspense.

LAZARILLO: igualmente para ti.

Gracias a todos por vuestros comentarios. Un abrazo.

Cornelivs dijo...

Siempre me ha parecido muy desasosegadora esa inquietante curiosidad de ese marido que quiere hacer extraños experimentos.

Camila, al fin y al cabo era un ser humano.

Colgado en mi post de hoy el borrador.

Un abrazo...!

Abejita de la Vega dijo...

Somos los lectores “ociosos” de Cervantes, aquellos “que ni quieren, ni deben, ni pueden trabajar”. Ya nos gustaría, ya, don Miguel…
Nos hemos metido en la extraña historia de un loco que se cree caballero andante. Lo hemos acompañado desde su aldea hasta Sierra Morena, por esos andurriales. Vivimos aventuras y conocimos a diversos personajes, algunos de los cuales nos acompañan en la venta del Zurdo, donde alguien ha dejado una maleta con “El curioso impertinente”.
Estamos dentro de una especie de muñeca rusa: leemos a unos personajes que, a su vez, están leyendo a otros personajes.
Dentro del relato chico, habíamos centrado nuestra atención en los personajes masculinos, los dos amigos tan amigos que experimentan con la “cobaya” Camila”, a ver cómo reacciona ese ser inferior, sometido a la autoridad masculina. Pero el escritor, en este capítulo, da la vuelta a la tortilla, surge la gran Camila: una mujer inteligente, astuta y consumada actriz que sabrá resolver una peliagudísima situación en la que peligra gravemente su vida. Incluso se lesiona levemente y el impresentable-chivato Lotario se admirará “de la sagacidad, prudencia y mucha discreción de la hermosa Camila” ¿Y Anselmo?... Quedará como “el hombre más sabrosamente engañado que pudo haber en el mundo”, buscando la gloria de poseer una Porcia, el no va más de la fidelidad, encontrará la perdición de su fama y será cornudo tonto y conocido.
Sin haber terminado de saber cómo termina todo esto, don Miguel comete la travesura de sacarnos fuera de la muñeca pequeña y colocarnos, de nuevo, en la muñeca grande. El autor quiere que no nos despistemos de la historia del de la Triste Figura y, al mismo tiempo, nos deja en ascuas pensando en lo que podrán entrañar estas palabras:” volvió Fortuna su rueda y salió a plaza la maldad con tanto artificio hasta allí cubierta, y a Anselmo le costó la vida su impertinente curiosidad.».
Y como soy muy curiosa, asomo por el siguiente capítulo y oigo voces. Alguien grita y huele a vino tinto…

Incluyo, en una entrada de mi blog, una fotografía alusiva al Quijote y las muñecas rusas.
Un saludo para Pedro y los paseantes.

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

CORNELIVS: ése es el giro que le da Cervantes al asunto, para salvarlo de la misoginia. Un abrazo.

ABEJITA: Así, es. Cervantes juega con nosotros y nuestras espectativas, hasta que nos deja desarmados y entregados a su fuerza narrativa. ¡¡No vale adelantarse!! Voy a tu blog.

DianNa_ dijo...

A mi me encanta fingir que soy una vampira... y hasta muerdo y todo :P

Es lo que pasa cuando a una no la dejan "ser una misma" que acabas montándote una película.

Mordiscos :)

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

DIANNA: ésa sí es una mirada muy cervantina. Sigue mordiendo.

Antonio Aguilera dijo...

Nos demuestra Cervantes sus altos conocimientos en Marketing y tècnicas diversas de venta:

Tal vez si Cervantes hubiese publicado "El curioso impertinente" de forma independiente, como novela ejemplar, no hubiese tenido la repercusiòn que ha tenido incluyèndola en D. quijote.

Ademàs de poner en pràctica una revolucionaria forma de hacer literatura, desconocida hasta entonces.

Camila, como bien señalas, es una actriz de primer orden; no es ninguna aficionada a la interpretaciòn, es consumada artista.
Tanto, que Anselmo queda tan convencido..... y como el "màs agradecido de los maridos" cornudos.
Prodigamos un dicho por estas tierras que reza: " Si te ponen los cuernos, que no te enteres; y si te enteras....PUES QUE NO TE MOLESTE"

No sè yo, si sabrìamos sobrellevarlo èsto.

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

ANTONIO: no es el único caso en la obra cervantina, no.

la inkilina dijo...

Buenas noches...noches..

no sabia yo, tu amistad con el señor Noel..
ahora me explico muchas cosas..puedo pedir algo??

Un café???

BIPOLAR dijo...

No creo que Cervantes considerase a la mujer frágil. Este tipo de relatos son bastante interesantes. ¡Nos dará rabia volver con el locatis!

Las cuatro eses de un buen amante a mi entender son:

sí, sí, sí, y sí (a todo lo que proponemos jejeje)

Aldabra dijo...

¡que imagen tan tierna formáis!...

aunque toda la historia del curioso impertinente me tuvo muy intrigada, tengo que decir que el final no terminó de convencerme... no sé, tal vez no consigo acabar de colocarme en la época en la que fue escrita.

bicos,

Ele Bergón dijo...

Hola Pedro que dice El Sanchico que si vosotros no estais de vacaciones y que hasta El Cervantes se las tomó y contó la historia esa del impertinentes que queria poner a prueba a su mujer y que a él, al Sanchico, ni se le ocurre hacer eso con su pibita y que está muy contento porque aún le quedan unos días para tener que ir a la tortura del insti.

Eso dice el chico que me lo he encontrado el otro día en un parque con un montón de amigos.

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

INKILINA: más que amistad, se me echó encima.

BIPOLAR: pues ya sabes que volveremos... pero siempre puedes releer. Vaya con tu hombre ideal...

ALDABRA: ya ves, bien cogido me tiene. Veremos al final, si te convence. Besos.

ELE: es que el Sanchico sí que sabe...

Juan Luis G. dijo...

Hola Pedro.

Pues sí que Cervantes le da la vuelta a la tortilla con respecto a Camila y la hace coger la sartén por el mango, pasando de dominada a dominadora. Ante los presuntuosos personajes másculinos se alza la inteligencia femenina.

Un saludo.

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

JUNA LUIS: Todo un mensaje a las lectoras, sin duda.