jueves, 5 de febrero de 2009

Veintidós años para ser vividos (Cap. 1.39).


El cautivo comienza su relato, que continuará en el siguiente capítulo.

Su historia, relatada por él mismo a la manera de una de las autobiografías que ya corrían manuscritas e impresas en la época, es, como ya hemos dicho, una contestación literaria a la del Curioso impertinente: aquí se habla de hechos de verdad y no se juega a demostrar una tesis. Incluso lo podemos apreciar en el estilo, directo y sin filigranas.

Nos atrae esta historia, entrelazada de motivos folclóricos (el padre que reparte la herencia con sus tres hijos y los echa al mundo), literarios (historias de aventuras de soldados, novela bizantina con encuentros y desencuentros, literatura exótica y sentimental) y autobiográficos (muchas de las cosas que le pasan a este cautivo le ocurrieron al propio Cervantes).

Esta narración entreverada nos atrapa por todo ello, es diferente a lo que nos hemos encontrado en el Quijote hasta ahora -cosa ya muy difícil a estas alturas de la novela- y aporta una nota de frescura a tanto sentimentalismo de salón como habíamos apreciado en las historias intercaladas anteriores.

Desde la primera palabra que pronuncia el cautivo percibimos que algo ha cambiado: Cervantes ha descubierto, en su experimentación con todas las modalidades narrativas posibles en su momento, un género nuevo, reconocible en sus influencias pero sorprendente en su formato natural y terso. No podemos dejar de leerlo. Quizá por eso sea la última de las narraciones intercaladas propiamente dichas.

En cuanto el cautivo inicia su historia comprendemos la función del discurso sobre las armas y las letras que ha pronunciado don Quijote, que sitúa la materia y la conduce con la mezcla de autobiografismo y detallismo. En efecto, el cautivo es un soldado como los aludidos por don Quijote e hijo de soldado. El padre reparte la herencia en vida (para no gastársela y dejar a sus hijos sin nada, todo sea dicho) y empuja a sus hijos a tomar oficio: las armas al servicio del rey, el comercio en Indias y las letras o la Iglesia.

El cautivo lleva veintidós años fuera de sus tierras leonesas y ha recorrido la geografía europea del Imperio español: de Flandes a Italia para acabar participando, de forma heroica, en Lepanto. En ese momento del relato pronuncia unas palabras que nos ponen en la pista de lo que decíamos el sábado pasado sobre Cervantes como soldado:

más ventura tuvieron los cristianos que allí murieron que los que vivos y vencedores quedaron

En efecto, nuestro narrador cayó cautivo en un azar del combate y queda atado a la galera de su enemigo. Y en esa calidad recorre el Mediterráneo.

Como el relato no acaba aquí y la historia del cautivo se hará más compleja, conformémonos por ahora con señalar algunos aspectos de interés.

Por una parte, obsérvese que el padre empuja a sus hijos a salir de su tierra para hacer fortuna, aunque en tres direcciones diferentes. Cervantes alude a una realidad de los jóvenes españoles de aquellos tiempos, que tenían el mundo por delante para bien y para mal. Para bien porque todo lo que consiguieran lo harían por su propio esfuerzo en un Imperio cuyos límites no se adivinaban. Para mal porque, como sabemos, ese empuje hacia fuera para buscar fortuna y huir de la realidad local, tuvo unas graves consecuencias para la España de las décadas siguientes tanto en lo material como en lo mental. Ni el padre ni los hijos piensan en quedarse a cultivar las tierras, que son compradas por un tío para que la herencia no se aparte de la familia.

Por otra parte, el cautivo recorre, como soldado, una geografía muy real, en la que lo español tenía presencia como gran potencia del momento. La medida heroica de los soldados que componían los tercios españoles (un heroísmo compuesto casi a partes iguales por la entrega a la causa y comportamientos que hoy consideraríamos intolerables) y las promesas de gloria y enriquecimiento debieron ser un acicate constante para aquellos jóvenes.

Finalmente, el sabor amargo del cautiverio, que tanto conoció de cerca Cervantes y que parece prevalecer sobre lo anterior.

Veremos dónde nos lleva la narración del cautivo en el capítulo XL el próximo jueves.

32 comentarios:

Jan Puerta dijo...

Son poco más de las cero horas. Cono sur. Como le llamaría el insigne Quijote, o el mismísimo Sancho, a este momento tan sencillo pero mágico que hace que una jornada se pierda en el recuerdo y que aparezca una nueva, con la expectación que suscita por ver lo que pueda acontecer...
Apreciado pedro, no paro de ver detalles que me pasan desapercibidos al leer tus anotaciones. Es como si hiciera trampa delante de un examen, al descubrir una “chuleta” que algún instruido, anotó para un compañero desfavorecido.
Tremendo trabajo el tuyo. Tremendo favor el que nos haces.
Un fuerte abrazo

Merche Pallarés dijo...

Este capítulo tiene demasiada "batallita" para mi gusto pero interesante al haber aprendido tanto sobre la batalla de Lepanto, sobre galeras y tambien conocer quién fue el famoso "Andrea Doria" que era un transatlántico de mi época "...acudió la capitana de Juan Andrea a socorrella..." (a pié de página me entero de que era Juan Andrea Doria, general de la escuadra genovesa). Tambien me ha gustado aprender que el hijo del famoso Barbarroja (que vivió en Formentera) era el capitán de la galera "La Presa". Tengo una duda. De repente aparece en el relato el "caballero" "...porque ese don Pedro es mi hermano y está ahora en nuestro lugar, bueno y rico, casado y con tres hijos". ¿Quién es este caballero?
Sigamos con el XL. Besotes, M.

Esther dijo...

Hola! hoy tendrás un premio en mi blog, espero que te guste.besos

Anónimo dijo...

“En un lugar de las Montañas de León tuvo principio mi linaje,” De esta manera tan llamativa arranca la historia del cautivo. Llamativa porque comienza de forma similar a la novela en la que se incluye y también porque el autor vaya a situar sus raíces en las montañas astur-leonesas, allí donde a los sarracenos se les helaron las babuchas y decidieron que el desgaste que supondría dominar aquellos arribanzos serranos no guardaba correlación con el botín que fueran a lograr. Irónico resulta que elija el mismo sitio donde D. Pelayo comenzó la reconquista, cuando no había terminado la conquista. Seguramente quiso C que su alter ego, el cautivo, no tuviera los problemas que el tenía para demostrar su origen. Viniendo de donde provenía no había lugar para la duda: la pureza de sangre se le daba por supuesta.

El padre del cautivo, por lo tanto, era un lígrimo caballero, antiguo soldado, acomodado pero no perteneciente a la nobleza. Ser noble en la época suponía provenir de la nobleza (valga la redundancia), con lo cual tendría posesiones al sur de la Cordillera Central, como compensación por haber ayudado a los reyes cristianos del norte en la lucha contra los árabes. (Uno de los orígenes del latifundismo en esas regiones). Como hemos dicho, éste no era el caso del padre del narrador de nuestra historia. Se nos dice que su padre había sido soldado. En la milicia había aprendido a ser disipador de fortunas, lo cual iba en perjuicio de su prole. Para evitarlo, tomó la drástica decisión de repartir su hacienda en cuatro partes iguales: tres para sus vástagos y la restante para él mismo “que prefirió en raíces”. Sólo les puso como condición que siguieran el refrán español: “Iglesia, o mar, o casa real”. Dejando a continuación, el autor, una muestra de su talento al interpretar el dicho, cosa poco habitual en la obra. Condiciones que cumplieron los hermanos eligiendo el que esto cuenta, alistarse de soldado. Se embarcó rumbo a Génova, se enroló en Milán y acompañó al Duque de Alba en su campaña de Flandes. Seguidamente, hace un recorrido por los acontecimientos militares más importantes de la época. Hechos históricos, ampliamente documentados como la liga Vaticano – España – Venecia contra el turco; enemigo común que amenazaba la cristiandad.

Participa en “la más grande ocasión que vieron los siglos” de capitán. Batalla de triste recuerdo para él pues “me vi aquella noche que siguió a tan famoso día con cadenas a los pies y esposas a las manos.” En cambio, hubo 15.000 cristianos que fueron liberados. Seguramente su mala experiencia personal de esa “felicísima jornada” sea la razón por la que no cita la fecha de la batalla: 7 octubre 1571. Aunque también pudiera ser que pensara que no era necesario: aún quedaban vivos, testigos directos de la batalla. Sin embargo, se detiene mucho más en narrarnos otros acontecimientos no tan gratos como la pérdida de La Goleta. A contracorriente, como tantas veces acostumbra C, se explaya en explicarnos cómo fue el asalto, para resaltar el valor de los soldados en la defensa, prefiriendo luchar hasta el final antes de caer prisioneros.


No satisfecho el autor con narrar, por medio del cautivo, una historia que se asemeja mucho a la suya propia, trabada con unos hechos históricos perfectamente documentados, menta a un tal Pedro Aguilar que “tenía particular gracia en lo que llaman poesía.” También cautivo del turco, consiguió escapar de Constantinopla y en la actualidad está casado y con tres hijos. Resulta ser hermano de Fernando quien conoce los sonetos con los que comienza el capítulo siguiente. Vemos cómo C vuelve a utilizar el recurso de relacionar los protagonistas de las historias secundarias con la acción principal, como ya hiciera con las historias trabadas en Sierra Morena, de Cardenio, Luscinda, Fernando y Dorotea.

De León a Salamanca se va otro hermano a estudiar a la Universidad con vistas a servir a la Iglesia, en una simbiosis de la que ha costado siglos desprenderse. Su permanencia en ella coincide con su máximo apogeo. La USAL mantiene una trayectoria ascendente durante todo el S XVI, a pesar de que Cisneros fundara la
Universidad de Alcalá en 1499. Aunque hubo entre las dos una cierta competencia, la relación entre ambas fue buena pues incluso compartieron profesores como Nebrija y Francisco de Vitoria. Ya en el S XVII, comenzó su decadencia, como tantos aspectos en este país. El intento de mantener la fe católica en Europa, con las consiguientes guerras y deterioro económico del país también afectó a la Universidad. Su situación geográfica, en la Raya con Portugal , ha sido otro aspecto que también ha estado muy ligado a los periodos de esplendor o decadencia: los periodos de paz entre las dos partes han coincidido con los de su máximo desarrollo; esto a pesar de lo que siempre se dice de haber vivido de espaldas. Las guerras con Portugal, que comenzaron en 1629, afectaron mucho, no sólo a la Universidad, sino también a la provincia: sobre todo las zonas limítrofes, que sufrieron el paso de los ejércitos con todo lo que ello conllevaba.

Sirva esta pequeña desviación, sin muchas pretensiones, del tema central de nuestro DQ para conocer algo sobre la situación de la USAL en aquellos tiempos en que todas las personas de influencia del país recababan en la misma. Cervantes mismo, fue alumno de sus aulas a pesar de ser de Alcalá. pancho

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

JAN: Pero esto, querido amigo, no tendría sentido sin vosotros. Un abrazo.

MERCHE: piensa que, como diré este sábado, esta avantura nos introduce la guerra real en medio de la ensoñación caballeresca del Quijote. Aquí hay referencias a batallas concretas y personajes (como tu Andrea Doria) que participaron en ellas.
En efecto, hay que leer dos veces lo del caballero: este caballero que habla y dice que el compañero de cautivero del narrador es su hermano, es uno de los que acompañan a Fernando en la comitiva que entró en la venta y que tanto interés suscitó a todos. Besos.

ESTHER: Voy a por él. Gracias y besos.

PANCHO: en efecto, hay un paralelismo evidente entre esta historia del cautivo y la novela principal: pero modificándolo, como bien has visto. Entre otras cosas, el cautivo ha participado en batallas reales.
Muy bien visto lo de La Goleta, tienes toda la razón: contar un infortunio.
El tal Pedro no es hermano de Fernando: lee mi respuesta a Merche. Comprendo que la ambigüedad de la redacción te haya llevado a esa lectura. Pero tranquilo, si no lo relacionas con la historia de amores cruzados, ya lo relacionaremos con otra, más adelante.
Me ha gustado mucho tu apunte universitario, mucho, porque es muy acertado y oportuno. Un abrazo.

Gracias a todos por vuestras palabras.

Ele Bergón dijo...

Lo siento pero nunca he podido con esta novela. Debe ser que la discipula no está preparada y por eso no le llega el maestro Cervantes.

Un abrazo.

Luz

pablo miguel simón dijo...

Esta aventura de leer el Quijote entre tantos sigue siendo apasionante. Sigo entusiasmado.

RECOMENZAR dijo...

Intenso como relatas lo tuyo Me gusta hace tiempo que no te leía
Abrazos con alas

fernando dijo...

Con "El Quijote" uno aprende mucho de la sociedad española de aquellos tiempos. un abrazo.

Señor De la Vega dijo...

Sigue enlazando con el discurso del retórico Quijote, la historia del Cautivo, pues lo que dará nombre al hombre, no serán sus guerras ni sus victorias, sino su esclavitud en cautiverio.
Y sigo en mi convicción, que todo esto, no es más que un manifiesto pacifista, cuando el gesto de insumiso a la guerra no se estilaba (aunque me mosquea el número de curas de la época), pues nos da Cervantes una cava llena de buen vino, como aquel maestro, que para quitarnos del vicio, deja que se emborrache el lector en su primer intento y aborrezca lo que parece que se alaba. Evidentemente, en todo ello, como en el discurso, no rescata al soldado, ni la necesidad de armas, ni de guerras, sino a los hombres, inmersos en circunstancias impuestas y sociedades bélicas, las cuales, deben afrontar humanamente, con los valores que le son transmitidos por cultura, usando como pueden su instinto de trascendencia y de supervivencia, y con Cervantes el hombre como individuo se destaca.

Comienza el relato, como un cuento, y a pesar de ser anticipado como verdadero, lo será solo en parte, y Cervantes hará quizás de esta, la más ejemplar de sus novelas.
Un padre, que naciendo honrado, y habiendo vivido una juventud de soldadesca, le quedó secuela, pues nada bueno parece que nos reporten las armas, solo y al contrario: muerte, cautiverio o malos vicios. Y así, repartiendo la herencia, que como su linaje, parece que no eran botín de guerra sino de esfuerzos de antepasados suyos, nos relata la división a la manera de un refrán (muy interesante, ya que transforma Cervantes a su conveniencia las tres cosas buenas, en dos mejores y una mala), aunque a los niños de ahora, nos pueda sonar al comienzo del 'Gato con Botas'. (¿Quién heredaría el felino de los tres?)
Y asumiendo el mayor, la responsabilidad que su padre casi a perdido, decide sacrificarse con valor (ya lo tiene), en favor de sus hermanos jóvenes, con destino de armas, llevando además la cruz de abandonar sus tierras, y sabiendo (porque escucho Cervantes a Don Quijote justo antes) que la teórica fama, sería horizonte imposible como soldado y más probable la miseria o la pólvora quemada.
Luego, nos relata en boca del cautivo, una serie completa de hechos y sucesos que si bien nos sitúa en el contexto histórico, curiosamente, no denotan excesos, excepto en las cifras o alguna nota pintoresca de ajusticiamientos, que no maldades entre unos u otros, pues no se ensaña en adjetivos inicialmente el cautivo, ni con cristianos, ni turcos ni moriscos, en sus descripciones y a cada uno de los contendientes, los pone en su sitio, con lo bueno y lo malo; lo cual debiera sorprender para el lector del XVII, viniendo de un cautivo cristiano, y para nosotros del siglo XXI, nos incita a tomarlo como cierto, historicamente hablando. (Pero claro, todo esto, resulta que también lo escribe, el gran historiador Cide Hamete, casi lo había olvidado)
Esta ya clara como el agua, la presencia de Miguel en la venta, mucho más ahora, contando aventuritas de guerra, que se las sabe todas. Pero, mi pregunta sería, ¿por qué esa necesidad de introducir al cautivo en la venta, junto a un loco?.
Algo que marcó su vida, algo tremendo, pues le dejó lisiado y le encadenó, robándole fama y al menos cinco años de vida...¿por qué lo usa de argumento (además secundario) en una obra cómica, de carcajada, fantasías y cara a la galería tan poco seria? ¿cuál su propósito? Sabemos por su imaginación e ingenio, que le sobran fuentes de las que beber para maquinar historias...¿por qué exponerse, justo aquí, a esas pinceladas tan descaradamente biográficas? ¿se usa así mismo, para acrecentar el espíritu del viejo Don Quijote? ¿o usa el Quijote para acrecentar su espíritu, ya que se sabe viejo?
En fin, dejo todo abierto, porque sigue el cuento y la autobiografía, con más cosas.
Por cierto, perfecta introducción Don Pedro y me gustaron por acertadas e ilustrativas las aportaciones de Don Pancho.
Suyo, Z+-----

DianNa_ dijo...

Debió marcar el comienzo del turismo en Mallorca? :)

Me ha resultado curiosa la mención.

Besos de una cautiva...

Aldabra dijo...

pues ya estoy deseando hincarle el diente a este capítulo y leer esa historia del cautivo tan apetecible.

bicos,

Mamen dijo...

Viajeros en busca de cosas que la vida les pueda ofrecer¡¡;))

TE DEJO UN BESOOO Y TE DESEO UN BUEN FINDEEEEE¡¡¡¡

Merche Pallarés dijo...

¡Qué ilusión leer de nuevo a mi admirado SR. DE LA VEGA!
Gracias por aclararme lo del "caballero" porque ya había olvidado el séquito que acompañaba a Fernando y Luscinda (como ninguno dijo ni mú desde su llegada a la venta...). Besotes, M.

Señor De la Vega dijo...

Mi señora Merche, ¡le juro que he publicado en todas!, aunque fuese a destiempo y el último.
Gracias de cualquier forma, por leerme y así no dejar al señor Pedro como único. ;-))
Un beso, Z+-----

Merche Pallarés dijo...

Mi SEÑOR DE LA VEGA hacía unos capítulos que vuesa merced no aparecía por esta acequia... Lo que me tenía MUY preocupada. Es que controlo mucho a todos los que aparecen por estos lares como PANCHO, ABEJITA, ANTONIO AGUILERA, Y DEMÁS insignes colaboradores de nuestro querido y admirado PEDRO. Me despido con una reverencia muy reverenciada y...mis besotes de rigor, M.

Antonio Aguilera dijo...

Hola Pedro:
Te hemos mandado un e-mail con nuestro aportación de la locura quijotesca.

Saludos Ojito y Antonio.

Manuel de la Rosa -tuccitano- dijo...

Tras los comentarios de pancho y del de la Vega, poco puedo añadir. Solo afirmar la apuesta que Cervantes hizo en la primera parte de su vida por las armas, y que tan pocas glorias le dieron (recuerdese como quedó su mano de inservible en Lepanto y después el cautiverio de Argel)... y el paso que hizo a las letras después... que si no le reportaron una fortuna, si que hoy se quedaría espantado de su fama...

De todas formas se le nota nostágico de su pasado "armamentístico", por utilizar lenguaje de hoy... Saludos y buen fin de semana

Cornelivs dijo...

Recuerdo perfectamente cuando era niño, la primera vez que lei la historia del Cautivo. Me impresionó profundamente.

Y me sigue gustando.

Bella historia. Este es uno de los pasajes del Quijote que más me atrae (aunque no tenga mucho que ver con el argumento de la novela, sino con la España de la época).

Un abrazo.

REIKIJAI dijo...

Recuerdo un fragmento, .”Que seas turca o seas cristiana,a mí no me importa cosa;esta belleza es mi esposa y es de hoy más la gran sultana. Yo soy tu circunferencia y tú señora, mi centro”. No desea aprovecharse del derecho que le otorga ser él su amo y ella su cautiva"...Pedro ...me toco el mejor profesor de literatura,muy alto y para mi gusto feo...tipo carismatico ... que me hizo amar la literatura.Gracias.Te Dejo Un Beso.Silvi.

Kety dijo...

"los jóvenes españoles de aquellos tiempos, que tenían el mundo por delante para bien y para mal..."
"... Para mal porque, como sabemos, ese empuje hacia fuera para buscar fortuna y huir de la realidad local...,"

Creo que estas frases corresponden a la situacón de muchos jóvenes estudiantes - después de cuatro siglos - que tienen que salir de su lugar de origen para abrirse camino en lo suyo.

Un abrazo

María dijo...

Sigamos, pues, recorriendo como hace el cautivo y haber dónde nos lleva la narración del próximo capítulo.

Un beso.

Selma dijo...

Pedro, estoy aqui... leyendo, aprendiendo... con mi admiración por todo, por todos, por tí...
Lo sabes...
Un beso.

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

ELE: bueno, cada uno tiene sus gustos. Lo bueno que tiene el Quijote es que hay tanto, que se puede elegir. Un abrazo.

PABLO: Sigamos.

RECOMENZAR: se te echaba de menos. Espero que vuelvas pronto.

FERNANDO: ... y de hoy...

SEÑOR DE LA VEGA: no llego a tanto como usted sobre la condición pacifista de Cervantes, porque lo haría demasiado moderno. Sí un hombre que, a esa altura de su vida, sabía que después de una batalla vienen más, que no sirve de nada ganar una u otra. Efectivamente, como sugiere, a quien rescata de todo ese ruido es al hombre, al individuo que la historia le pasa por encima, lo lleva de un lado a otro como títere, desencajándolo.
Tiene razón, se ha implicado tanto en sí mismo que nos ha hecho olvidar a Cide Hamete. Volverá.
No sólo la fama o cinco años de su vida: su época entera. Volvió a una España que ya no podía reconocer. Entre don Quijote y él construyen un alegato al injusto trato que da España a sus hijos, desperdigados por el mundo.
Saludos.

DIANNA: Mallorca, Ibiza... tenían mucho que ver como islas abiertas al Mediterráneo lleno de gente de todo tipo entonces. Y ahora. Besos, cautiva.

ALDABRA: leamos juntos. Besos.

MAMEN: es el mejor de los viajes. Besos y buen fin de semana también para ti.

MERCHE: tantas vueltas y revueltas llevamos, que hay que refrescar de vez en cuando. Besos.

SEÑOR DE LA VEGA: doy fé de ello, aunque llegue tarde, llega. Y bien.

MERCHE: relee las entradas pasadas sobre el Quijote, verás que, antes o después, llega.
Qué orgulloso estoy de todos vosotros. Besos.

ANTONIO: leído y comentado en vuestro blog.

MANUEL: pobre don Miguel, qué tarde le llegó todo. Saludos.

CORNELIVS: a mí siempre me llamó la atención esta historia también. Un abrazo.

REIKIJAI: una historia de amor, que debió encantar a las lectoras de entonces. Un buen profesor de literatura nos hace amar los libros. Besos.

KETY: sobre todo en algunas zonas, que se van despoblando de jóvenes. Un abrazo.

MARÍA: sigamos juntos hasta ver dónde nos lleva.

SELMA: gracias por seguir la lectura. Aprendamos juntos. Un beso.

Merche Pallarés dijo...

Ya le he leido, excelentes sus disecciones... De ahora en adelante estaré MUY pendiente de cada capítulo aunque su comentario llegue cuando ya estemos en el siguiente... Besotes, M.

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

MERCHE: lo bueno que tiene esta herramienta es que siempre está abierta. Besos.

Abejita de la Vega dijo...

La abejita vuela un poco lenta esta vez…

A ver si nos cautiva el cautivo animaba yo a Merche, en su blog. Ya comenté que, en mi caso, el cautivo tardó en cautivarme. Tres veces, tres me lo salté. Demasiada batallita, tal vez.

El narrador cede la palabra a un ex cautivo, que llega a la venta, en el capítulo anterior, todavía con su indumentaria morisca y acompañado de una mora cristiana o cristiana mora. Cae la tarde y le han rogado que cuente el”peregrino y gustoso” “discurso de su vida”.Al lector puede extrañarle, es un “discurso verdadero”,puede echar en falta el “curioso y pensado artificio”. Cervantes insiste, lo que vamos a oír no es “mentiroso”, no es como otras historias de su libro.

Tal vez como un artificio para atraer a su auditorio, esta historia, la más real y vivida personalmente por el autor, toma al principio la apariencia de un cuento tradicional. Será uno de esos con un padre que tenía tres hijos, siempre la magia del tres…si son tres hijas habrá que casarlas. En este caso son “tres, todos varones y todos de edad de poder elegir estado”.Y elegir, lo que se dice elegir, no eligen mucho, decide su progenitor por ellos.” Letrado, comerciante y guerrero, "Iglesia, o mar, o casa real", es la voluntad de este padre, antiguo soldado y por ello manirroto. La experiencia al respecto de Cervantes le hace verlo así. Tan derrochón que se priva en vida de su hacienda, para evitar la tentación de gastar tanto, tanto que a sus retoños no les quede nada.

El hijo destinado a ser soldado pasa a Italia y permanece veintidós años fuera de su patria y sin saber nada de su padre y hermanos. Éste es nuestro cautivo y a través de él, Cervantes refleja sus propias experiencias, de las que tan orgulloso se siente: Italia, Flandes y lucha contra los turcos en el Mediterráneo. Siempre tras el señor don Juan, “hermano natural de nuestro buen rey don Felipe”.

Acompañamos al cautivo en Lepanto en el momento clave:” salté en la galera contraria, la cual, desviándose de la que la había embestido, estorbó que mis soldados me siguiesen, y así, me hallé solo entre mis enemigos, a quien no pude resistir, por ser tantos; en fin, me rindieron lleno de heridas”.

En lugar de celebraciones victoriosas, se ve” aquella noche que siguió a tan famoso día con cadenas a los pies y esposas a las manos”.El mismo drama, el del escritor y el de su personaje, aunque no coincidan las circunstancias del momento de su cautiverio.

El señor don Juan de Austria gana Túnez mientras nuestro cautivo sigue al remo y, qué atrevimiento, califica como “gracia del cielo” la pérdida del fuerte de la Goleta , que ya sólo servía ya para conservar la memoria de una victoria de Carlos Quinto. No duda en calificarlo de “oficina y capa de maldades,…gomia o esponja y polilla de la infinidad de dineros que allí sin provecho se gastaban.” Un héroe de Lepanto puede permitirse decir esto y lo dice.

El cautivo nos da pelos y señales de la pérdida del citado fuerte, demasiados…Cuando llega a un tal Pedro de Aguilar, poeta y autor de dos sonetos epitafios, a la Goleta y a su fuerte, don Fernando mira a uno de sus camaradas, el caballero sin nombre que interviene al final de este capítulo y que nos lleva a confusión…El camarada caballero pregunta por los hechos del tal Aguilar , el cautivo no sabe si recobró su libertad, el caballero le dice entonces que es su hermano y se encuentra” bueno y rico, casado y con tres hijos.” ¿No queda un poco raro este final de capítulo?
El caballero amenaza con recitarnos los sonetos, pero será en el próximo capítulo.

Un saludo a Pedro y a todos los paseantes.

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

ABEJITA: recuerda que Cervantes hace una colección de fórmulas narrativas y le falta el relato de batallas y el bizantino, de ahí esta historia. El giro que da a estas modalidades, entra por lo autobiográfico.
A mí, en cambio, esta historia es una de las que más me cautivaron en la primera lectura: me hizo soñar aventuras.
Saludos.

Juan Luis G. dijo...

Hola Pedro,

Es cierto que esta narración es una estupenda continuación para el discurso de las armas y las letras, pero entre las emociones de El curioso impertinente y esta, casi nos olvidamos de Don Quijote.

Un saludo.

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

JUAN LUIS: en efecto, pero termina volviendo. Saludos.

Asun dijo...

Veo que he hecho bien en releer el discurso de las armas y las letras. Sin la comprensión de ese capítulo este habría sido un hueso duro de roer.

Esto está siendo un refrescar la memoria de lo aprendido (o por lo menos estudiado) en el bachillerato.
Hace tantos años que tengo todo dormido por algún remoto rincón del cerebro.

Besos

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

ASUN: Cervantes siempre nos despierta...